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¿Existen realmente problemas ambientales? ¿Son tan importantes? ¿Están relacionados con la pobreza y la desigualdad? ¿Qué tiene que ver todo ello con nosotres, con nuestros modos de vida, con nuestra fe?

El Papa Francisco, en la Encíclica Laudato Si' , responde a estas cuestiones con una invitación a reflexionar y participar en una auténtica ecología humana (LS 5), porque “no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental” (LS 139). Insiste en que el gran desafío es responder a la crisis económica, social y ambiental que hoy amenaza al planeta y a la humanidad; donde los pobres son las principales víctimas. Nos llama a “Escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49).
 
Desde “Enlázate por la Justicia” nos queremos sumar a esta misión compartida con una campaña de dos años, con la que pretendemos sensibilizar y animar al compromiso. El "Cuidado de la Creación" supone un modelo distinto de desarrollo, justo, solidario y sostenible, con una ciudadanía global dispuesta a implicarse y a cambiar sus hábitos de consumo y un estilo de vida centrado en el tener. Las comunidades cristianas tenemos que “vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios” porque no es “algo opcional ni un aspecto secundario de la experiencia cristiana” sino una exigencia de nuestra fe y del anuncio del Evangelio (LS 217).

Como parte de la Campaña se va a utilizar un decálogo inspirado en la Encíclica, que resume los retos fundamentales a los que nos enfrentamos. Cada dos meses se abordará uno de los 10 principios a través de la reflexión, la oración, el testimonio de los empobrecidos, los compromisos personales y las propuestas de acciones. Los materiales de la Campaña están disponibles en www.enlazateporlajusticia.org.

Os animamos a compartir el itinerario propuesto en el decálogo y a participar. Nuestra fe y nuestro compromiso con los empobrecidos nos mueven a ello porque “son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres, el compromiso con la sociedad y la paz interior” (LS 10) y porque “estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53).