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Este próximo domingo, la Iglesia celebra y vive la II Jornada Mundial de los Pobres, una diada en la que el  papaFrancisco nos invita a poner, de una manera especial, en el centro de nuestros encuentros eucarísticas dominicales, el POBRE.
El Pontífice ha escogido un pequeño fragmento de los Salmos, más concretamente el salmo 34, 7 que nos dice "Si el afligido invoca al Señor, Él los escucha" como lema de la celebración. El pobre invoca al Señor, y también el pobre clama y grita en nuestra sociedad, la mal llamada sociedad del Bienestar y del Bien común. Las cifras de la pobreza suben cada vez más arriba (1), con realidades todo el mundo y también en nuestro bien preocupantes, y no se ve, de momento, una solución a esta problemática.
Hoy se nos pide que nos sacamos los "tapones" que llevamos a nuestras orejas, la "venda" que llevamos a nuestros ojos y nos lanzamos, desde la CARIDAD, a escuchar los hombres y mujeres las necesidades de nuestro mundo: familias pobres , niños maltratados, ancianos abandonados, emigrantes y refugiados olvidados, ... y eso no nos apetece, es un plato de mal comer, y todos nos hemos vuelto muy quisquillosos.
Si estas situaciones inhumanas no hacen ruido, si no son un clamor para nuestros oídos, quiere decir que como cristianos algo nos falla, y nos falla mucho ... tenemos entonces una verdadera sordera espiritual y humana. El papa Francisco en su mensaje de la Jornada, nos vuelve a hacer una reflexión alrededor de unos verbos, que debemos conjugar con la oración y la vida, y que nos ayudarán a responder a la pregunta inicial de si escuchamos los pobres con un abrumador SI.
"Llamar", "Responder" y "Liberar" estos verbos deben ayudarnos a vivir esta Jornada y nuestra vida, para saber escuchar el clamor, el grito de los pobres, para a continuación saber darles una respuesta, que no sólo sea palabras vacías, los discursos no quitan el hambre, y finalmente liberarlos que es devolverlos hay a dar su lugar en la sociedad, el lugar que nuestro egoísmo y materialismo les rasgo, injustamente. Como nos recuerda el papa Francisco "Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, porque extendiendo recíprocamente las manos, uno hacia el otro, se realice el encuentro salvífica que sostiene la fe, hace activa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en el camino hacia el Señor que viene ".

Mn. Jaume Mayoral, delegado episcopal de Cáritas Urgell

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